País: Italia
Región: Liguria
Provincia: Génova
Altitud: 20 msnm
Superficie: 243 km²
Municipios limítrofes: Arenzano, Bargagli, Bogliasco, Bosio (AL), Campomorone, Ceranesi, Davagna, Masone, Mele, Mignanego, Montoggio, Sant'Olcese, Sassello (SV), Serra Riccò, Sori, Tiglieto, Urbe (SV)
Población: 615.686 hab. (01-01-2007)
Densidad: 2571 hab./km²
Gentilicio: genoveses (zenéixi en genovés, en italiano genovesi)
Fiestas mayores: 24 de junio
Patrón: San Juan Bautista
Génova (Zena en idioma ligur, Genova en italiano) es una ciudad italiana que cuenta con 615.686 habitantes (2007). Es la capital de la provincia homónima y de la región de Liguria. El puerto de Génova es el primero de Italia y el segundo en importancia del Mar Mediterráneo después del de Marsella. También posee el segundo acuario -el primero es el oceanográfico de Valencia- más grande de Europa.
En la última centuria Génova ha crecido absorbiendo a 25 municipios del litoral y los valles y actualmente está dividida en 25 circunscripciones y 71 unidades urbanas. Hacia el oeste, Sampierdarena conserva algunas villas de los siglos XVI y XVII.
El nombre de Génova, según una leyenda romana, parece tener origen del dios Giano, divinidad que protegía todos los pasajes, incluyendo la puerta de las casas o las ciudades. La teoría de la puerta es confirmada por la importancia que los genoveses le dan a la entrada de la casa: cada portal se decoraba con un bajorrelieve, muchas veces con escenas de santos.
Las pruebas históricas datan el nacimiento de la ciudad al siglo III a.C. Génova, puerto romano, fue destruida en las guerras púnicas y después reconstruida como base militar para la guerra contra los Cartagineses. Durante el Impero Romano tardío y la Alta Edad Media, Génova sufrió primero las invasiones del norte y después fue dominada por los Bizantinos, los Longobardos y los Francos.
La Edad Media fue el primer gran período de la ciudad. Desde el siglo XI Génova fue una República oligárquica, gobernada por cónsules elegidos entre las varias familias aristocráticas que se dividían la ciudad. Gracias a esta forma de gobierno, que garantizaba los intereses de las clases más fuertes, durante aproximadamente cinco siglos florecieron en todo el mediterráneo los dominios genoveses, tanto en forma de emporios comerciales como de verdaderas colonias. También las cruzadas contribuyeron a darle a Génova el rol de protagonista marítima en el área mediterránea durante los siglos sucesivos.
La alianza entre el almirante genovés Andrea Doria y el Imperio Español de Carlo V -en 1528- inaugura el conocido Siglo de Oro de Génova, que vio a los genoveses primar en toda Europa gracias a conspicuas inversiones financieras. A este período se remonta también la construcción de suntuosos palacios y villas aristocráticas.
En el siglo XVII Génova inicia un período de declino y se encuentra alternativamente sujeta al dominio de las varias potencias europeas. En 1815, el Congreso de Viena determina que la antigua República de Génova sea anexada al reino de los Savoia, que unos decenios más tarde entró a hacer parte de Italia unida. Justamente de Génova parte Garibaldi con la expedición de los Mil, que llevará a la constitución del reino de Italia.
Entre los siglos XIX y XX Génova conoció un gran desarrollo urbano y asumió el rol de polo industrial y portuario en el triángulo industrial con Milán y Turín. En los años 60, la población de Génova era el doble con respecto a comienzos del siglo. Sin embargo, este rol de gran ciudad industrial entró en crisis en los años 80, cuando se desvanece el modelo de desarrollo tradicional fundado en la gran industria del Estado.
Hoy, el puerto de Génova ha vuelto a ser uno de los más importantes del Mediterráneo. El puerto Antiguo reestructurado en 1992 por Renzo Piano, se ha transformado en un gran polo de atracción, el motor de una nueva vocación turística que ha involucrado toda la ciudad.
Los años de Colón en Génova:
La Génova en la que vivió Colón los veintitrés primeros años de su vida era el puerto más importante de una república poderosa y en expansión, cuya economía se basaba en las comunicaciones marítimas. A su puerto afluían riquezas que proporcionaban a sus mercaderes buenos réditos que administraba la importante Banca de San Jorge. La misma banca a la que don Cristóbal en 1502 le encargaría que velara por sus intereses y por los de sus hijos y herederos. La navegación de cabotaje enlazaba el cosmopolita puerto de Génova con Córcega (Bastia, Calvi, Bonifacio), el puerto saboyardo de Niza; los franceses de Hyères, Marsella y Montpellier, no pudiéndose entonces traficar con el de Narbona que estaba invadido por arena desde hacía más de un siglo; alargándose hasta Barcelona, Valencia, Palma de Mallorca. Por el sur las naves genovesas cruzaban toda el érea tirrénica, disputándose con Nápoles la primacía del comercio con Roma en sus puertos de Civitavecchia y la Ripa en el Tíber y llegando a Nápoles, Messina y Palermo. Más allá las naves de la república llegaban a Túnez, el mayor centro del tráfico genovés en Africa, en viajes siempre complicados por la amenaza de la piratería que hacía sus incursiones en el golfo de Gabes y en las costas argelinas. (Consuelo Varela) Las anotaciones del mapa de 1502 de Colón indican su conocimiento de los puertos de la zona, así como de otras más alejadas como el cabo de Creus en Cataluña, el golfo de Narbona, Cerdeña y Berbería.
Después de emerger de períodos de dominación francesa, Génova dejó de ser la gran potencia de antaño. Córcega estaba en rebelión; Cerdeña fue copada por los Aragoneses; los turcos y egipcios conquistaron las colonias de Levante. Sólo el dominio del continente, es decir, Liguria, fue mantenido con éxito. Mientras las fortunas de España y de los estados italianos declinaron, Génova a mediados del siglo XVIII, comercialmente se había hundido al nivel más bajo. En 1768, por el tratado de Versalles, la república cedió a Francia su última posesión de ultramar: Córcega. En 1797, bajo presión de Napoleón Bonaparte, fue incorporada a la república de Liguria, bajo protectorado francés. En 1805 Génova fue anexada al imperio francés. En noviembre de 1814 el congreso de Viena concedió Génova al reino de Piamonte y Cerdeña. El siglo XIX la actividad marítima se reestableció y el comercio Genovés floreció de nuevo, ésta vez, no solamente en sus refugios tradicionales del mediterráneo y del Mar Negro sino también en el lejano éste y las Américas. La unificación de Italia en 1861 revitalizo aún más la actividad de Génova, compitiendo con Marsella por la supremacía en el mediterráneo y compitiendo por el acceso al Mar del Norte para el comercio con Suiza y Europa central; y aun cuando Génova ha declinado en ésta competencia el último tiempo, la diferencia es contrapesada por el comercio cada vez más fluido con el norte de Italia.
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